Después del furor comercial de 50 sombras de Grey, el controvertido libro de la británica E. L. James que la llevó a vender más de 50 millones de copias, las novelas eróticas obtuvieron mayor visibilidad y se convirtieron en un boom de aceptación entre el público femenino. Hoy, el género suma autores y títulos  y las librerías, lejos de ocultarlos, los ubican estratégicamente en sus estantes. El fenómeno, sin embargo, no es una novedad de nuestro tiempo.

Por Santiago Aguirre /  María José Caudana

Durante años, la literatura erótica fue algo vergonzante e incluso prohibido. En su mayoría, los autores eran criticados socialmente, censurados o recurrían a pseudónimos a la hora de  firmar sus libros. Sus lectores, aunque no manifestaban abiertamente su predilección por ellos, se  las ingeniaban para acceder a esas páginas subidas de tono luchando incluso contra sus propios prejuicios: con tapas forradas o debajo de las frazadas pasaban las páginas de “Memorias de una princesa rusa”, los textos del Marqués de Sade, las novelas de Henry Miller, o por qué no, más cerca en el tiempo, el clásico “Lolita”.

Lo cierto es que desde la Antigua Grecia hasta nuestros días la literatura erótica ha existido siempre y el éxito actual responde tanto a estrategias de marketing como al concreto avance social del género femenino. Comprar este tipo de materiales ya no se vive como algo clandestino y las editoriales, que antes le daban el lugar de pulpfiction, ahora presentan los textos con lujosas ediciones.

“Creo que siempre hubo curiosidad en torno al erotismo. Sin embargo, hasta no hace mucho tiempo era un tema tabú y muy pocas -a excepción de las que se movían en ambientes más intelectuales- se atrevían a decir públicamente que estaban leyendo alguna historia narrada en ese tono. Lo que se viene dando en los últimos tiempos es que la literatura erótica ha ganado más popularidad y ya nadie se avergüenza de decir que está leyendo un libro con esas características”, afirma Fernanda Pérez, periodista y escritora cordobesa.

Y no sólo los lectores ya no se sonrojan, sino que también autores y empresas editoriales sacan ventaja de la “fiebre” que generó en su momento “50 Sombras de Grey”, abriendo camino a una producción en serie de estos títulos: “se rompieron tabúes sobre erotismo,  que colocaba a los libros de este tipo en lo más bajo de las estanterías, para llevarlos a las mesas ‘bestselleras’ y las mujeres se volvieron consumidoras del libro erótico. Ése es un gran avance”, comenta Gonzalo López Trasmonte, de Librería Quade.


“También los escritores se vieron  afectados y comenzaron a incluir en sus líneas narrativas escenas de alto voltaje erótico, que los alejaban de su tradicional escritura
-Paulo Coelho en “Adulterio; Isabel Allende con “El amante Japonés”; o Florencia Bonelli en “Caballos de Fuego”-. Las  editoriales, en tanto, comenzaron a imprimir mucho, demasiado sobre el género”, agrega.

La literatura erótica fue ganando terreno gracias a una combinación explosiva de contenido sugerente, sexo explícito, romance y hasta un toque de humor, contenido que le ofrecía a las lectoras una fuente inagotable de fantasías sexuales y nuevas experiencias, detalle no menor en épocas en las que la libido vive un dramático descenso.

“El gran problema de nuestro tiempo es el deseo sexual. En las mujeres hay una tendencia marcada a una disminución del deseo. Hay un tipo de literatura erótica a la que se puede acudir en estos casos y  lo que parece funcionar  en el aumento del deseo, o en la  modificación de la conducta sexual, es el tipo de literatura que responde a un modelo romántico”, afirma la sexóloga Silvia Aguirre.

De todos modos, si el problema obedece a razones más profundas, los libros no pueden hacer demasiado: “si una mujer está con este problema y lo único que hace es recurrir a los libros, pero sigue manteniendo un modelo de relación que en el fondo no es de su agrado, difícilmente  vaya a cambiar algo. Si  el tema no se plantea  desde una posición de “empoderamiento”,  difícilmente consigas lo que realmente te gusta o lo que te hace bien”, completa Aguirre.

 

¿Qué títulos eróticos leíste vos?

10 Hits eróticos de todos los tiempos

 

  • Memorias de una princesa rusa, Anónimo (s. XVIII)
  • Los 120 días de Sodoma, Marqués de Sade, 1785
  • La Venus de las Pieles, Leopold von Sacher-Masoch, 1870
  • La Ronda, Arthur Schnitzler, 1900
  • Historia del ojo, Georges Bataille, 1928
  • Opus Pistorum, Henry Miller, 1941
  • El amante de Lady Chatterley , D. H. Lawrence, 1928
  • Delta de Venus- Anaïs Nin, 1940
  • Lolita,Vladimir Nabocov, 1955
  • Las edades de Lulú, Almudena Grandes, 1989

10 Títulos eróticos de hoy

 

Calendar Girl, Audrey Carlan,2015

El affaire Stark, Julie Kenner, 2016

Hueles a peligro, Fabiana Peralta, 2016

Manhattan Sexy Love, Cristina Prada, 2017

After, Anna Todd , 2013

Diario de una voyeur, Maya Reynolds,2012

Pídeme lo que quieras. Megan Maxwell, 2012

Crossfire, Sylvia Day, 2012

Diario de una ninfómana, Valérie Tasso,2003

Púrpura profundo, Mayra Montero, 2000

 

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