Bendecida por una belleza que hace suspirar hasta a los dioses, su vida también parece sacada de una película. Luego de protagonizar una increíble historia de amor, la modelo y fotógrafa se radicó en Francia y se convirtió en madre de mellizos. De visita en su Córdoba natal, aprovechamos sus días entre nosotros para retratarla y preguntarle todo.

Por Cheche Caudana
Instagram @Chechecaudana

Córdoba de mis amores

Hacía bastante que no venías a Córdoba ¡y ahora el viaje fue en familia! ¿Qué significa para vos reencontrarte con tus orígenes?

Siempre amé Córdoba, soy de acá, pero es la primera vez que me pasa que disfruto tanto de estar en la ciudad. Al venir con hijos, descubrí que Córdoba es realmente un paraíso. Levantarme y ver el amanecer, sentir este aire… Además, la gente de acá es muy sana, muy buena y eso me parece algo increíble. Yo me fui de muy chica, terminé el colegio y me fui, por lo que estoy conociendo Córdoba de grande. Cada día me sorprendo más, la amo, es mi lugar en el mundo.

Y con los tuyos cual es el momento que más aman compartir…

Nosotros somos cuatro hermanos, más mis padres y ahora, ¡ya son siete los niños de la familia! Cuando vengo a Córdoba quiero ir al campo, disfrutar domingos enteros en familia tomando mate, comiendo asado. Mi familia es mi contención, son mis amigos en el mundo.

Carta a París

Ya estás instaladísima en París. ¿Qué es lo mejor de vivir ahí?

Lo que me gusta de París es que es bello. Abrís la ventana y ves esa arquitectura increíble, salís a caminar y las mujeres están impecablemente vestidas, salís a comer y todo es perfecto. Es como vivir constantemente dentro de una película. Todo te llama la atención. Obvio que tiene sus pros y sus contras, como toda ciudad. Yo la veo muy parecida a Buenos Aires por lo que no me costó adaptarme, sociabilizar. Veo que combina mucho conmigo y ahí me siento como en casa.  Ahora la sociedad se volvió más nómade, no importa donde estás, lo importante es encontrar tu lugar en el mundo internamente.

Es un año tan diferente, fuiste mamá y ¡de mellizos! ¿Qué descubriste de vos como mujer?

Ser madre fue la experiencia más importante de mi vida, fue un cambio enorme, me descubrí mucho más fuerte de lo que imaginaba, con menos miedos. Me siento muy completa y hasta a veces ¡todopoderosa! Es una transformación gigante, imaginate que además ¡yo tuve dos!… Cuando me pongo a pensar la cantidad de cosas que hago en el día, más allá del trabajo, mi marido, digo ¡guau!

Pero también esta nueva vida me hizo sobre todo volver a replantearme dónde está Jime, cuál es, quién es. Ya dejé de ser “la nena”, “la modelo” y tuve que volver a encontrarme conmigo misma, sin abandonar mis tiempos personales y los que comparto con mi pareja.

¿Y cómo es el vínculo con ellos?

Ya desde la panza yo los notaba distintos y las relaciones con ellos también son distintas. Willy, el varón, es más cariñoso, más mamero y le gusta jugar fuerte, reírse… Lynda es más coqueta, mimosa también, pero más independiente. Igual van cambiando, transfieren sus roles. Los amo tanto, su sonrisa me da energía para llegar.

¿La maternidad era algo con lo que soñabas o se dio por casualidad?

Siempre supe que iba a ser madre. No sabía cuando, pero lo presentía. Y te confieso que me gustaría tener más hijos. En dos o tres años me gustaría volver a empezar…

Contame más sobre tu historia de amor con Willy. ¡Es de película!

Creo que es el destino, no hay otra explicación. A mí siempre me gustó París y era uno de los lugares, junto con Buenos Aires o Miami, donde me hubiera gustado vivir.

A Willy (Rizzo, diseñador francés) lo conocí en Londres, en un almuerzo con amigos, y de casualidad se sentó a mi lado, nos fuimos enamorando, después quede embarazada y se dio todo muy rápido. Lo increíble es que después me di cuenta que, en realidad, lo había visto mucho tiempo antes en un Festival en California.

Resulta que en 2013, haciendo fotoperiodismo en Birmingham, adonde había ido con mi hermano y un grupo de amigos, tomé imágenes de la gente que estaba en el festival.  Años más tarde, me pongo a revisar parte de mi material y me encuentro con ¡una foto de él! Lo llamo, se la paso y le digo ¿Willy sos vos? y me dice ‘¡Sí! ¿qué hacés con esta foto?’. Me quedé helada, no lo podíamos creer.

¿Y como es su relación?

La verdad es que nos llevamos súper bien, lo amo, es un hombre muy completo, divertido. Somos muy compañeros y a mí me encanta eso. Mirá que tener hijos no es fácil, y mellizos menos, y la verdad es que no nos peleamos, cada uno conoce su rol. Además me encanta lo que hace, lo admiro. Siempre le digo ‘vos sos Jime en hombre’ y él me dice ‘vos sos Willy en mujer’.

De profesión y otras pasiones…

Me decías que tuviste que volver a encontrarte con tu propio yo. ¿Cómo te reorganizaste ante tantos cambios?

La verdad, estoy abierta a vivir el día a día. Todos los días me surge algo nuevo, algo distinto y eso me gusta, me motiva. Si me preguntás qué voy a hacer, dónde voy a vivir, no lo sé, no proyecto demasiado.

Siento que este año es más para animarme a hacer cosas que no hice nunca. Me llamaron de Abstracta, por ejemplo, para hacer una colección cápsula, que me encanta. En París hice mi primera muestra de arte con mi amigo, el curador argentino Ignacio Meroni, y nos fue muy bien. También le elijo obras a mi marido, que es diseñador de interiores. Todo va rondando entre la moda y el arte, es una etapa de descubrimiento y la verdad pasan cosas impensadas; ¡hasta me llamaron para hacer una película!

¡Sí, contame de la película! 

Me ofrecieron hacerla y me pareció una muy buena propuesta. Yo le dije al director que no era actriz, sino modelo, pero él igual me incentivó. La película se llama The 7 Vices (Los 7 vicios), es un filme de culto, tiene muchas citas a autores, a Borges entre otros y el director es Gabriel Otero, un argentino que vive en París. Son siete capítulos y voy estar en cada uno representando diferentes papeles: en uno soy una geisha, en otro una asesina… También actúa Marisa Berenson, reconocidísima actriz norteamericana. El filme es súper visual y me súper intriga hacerlo, porque es un trabajo completamente diferente al del modelaje, donde todo se desarrolla rápidamente ¡me encanta!

¿Cómo nació tu pasión por la fotografía?

Siempre me pasó que con esto de viajar tanto, de trabajar tanto, fui muy observadora. Con la moda hay mucho tiempo muerto, a lo mejor viajas para hacer una campaña y tenés que esperar y vas viendo y descubrís lugares increíbles, con gente de todo el mundo. Y, en uno de mis viajes, decidí quedarme en Nueva York un mes más para estudiar fotografía. Después decidí ir a París para hacer un master, hice un parate en mi carrera y fue donde empecé a salir con Willy y toda la historia que ya conocen, jaja…

¿Y qué te gusta fotografíar?

Fue cambiando un poco. Ahora tengo un mini estudio cerca de casa, invito a diferentes personas que voy conociendo, gente que me llama la atención. Es un proyecto que se va a llamar My people y son retratos en blanco y negro, en los que fotografío gente que tiene que ver con París, gente que por algún motivo me cautiva. Los invito a mi estudio, se genera algo muy íntimo y con resultados muy interesantes.

La belleza es interior

Sos modelo, debés cuidar mucho tu aspecto, pero también cultivás tu interior, ¿cierto?

Yo tengo un amigo que dice siempre beauty is interior (la belleza es interior) y no solo creo en eso, sino que también afirmo que la meditación y el cultivo del alma te regenera células; fijate en las mujeres que practican yoga u otras de estas disciplinas, cómo se ven espléndidas. Para mí siempre fue un apoyo muy grande en mi trabajo y no podría llevar la vida que llevo si no hiciera yoga, deporte… Eso te permite estar en paz con vos y con todo lo que sucede a tu alrededor. Entonces nada te estresa demasiado. Cuando uno está en sincronía con el universo, todo pasa. A mí me ayuda mucho, lo súper recomiendo, pero obvio que cada uno elige lo que hace bien.

Y ahora sí, contanos algunos de tus secretos de belleza…

Me re cuido y cada vez hay que cuidarse más. Por suerte tengo una hermana más grande a la que yo miraba todas las noches limpiarse la piel, siguiendo sus hábitos, me limpio la piel dos veces al día con una esponja vegetal y una leche limpiadora y uso una crema de día y otra de noche. Tener una buena cosmíatra también es importante para mantener el cutis sin imperfecciones, hacer deporte, tomar agua, tratar de no fumar y cuidarse en las comidas. Para mí, la alimentación es básica. Como mucha verdura, quinoa y a veces hago ayunos de varias horas. Ser feliz, divertirse, creo que eso también es parte de la belleza.

Extra

¿Qué es lo que más valora de vos la gente, cuando te conoce?

Mi energía positiva, mi buena onda, la buena conexión con la gente.

O sea, que no eras de esas modelos competitivas…

Yo, cero. Nunca en mi vida tomé algo de manera competitiva. Porque creo que si tenés que estar, vas a estar. Yo me fui y hoy creo que mi carrera se volvió mucho más interesante que si me hubiera quedado y competido por estar en ciertos lugares. Hasta me ofrecieron el Bailando, pero no me veía ahí.

¿Por qué agradecés?

Por mi familia, por el amor y por mis hijos. Y por la vida. Porque tengo mucha suerte de lo que me pasa. Siempre hay que agradecer.

 

Fotografía: Mariano Bazan @marianobazanphoto
Estilismo: Nicolás Pesce Freijo @nicofreijo
Pelo: Javier Torres @newjaviertorres
Make Up: Agustín Arias Bazán @agusariasbazan

2 COMENTARIOS

  1. Hermosa entrevista,colmada de encuetro.amor.y respeto. Me encantó. Jimena es una gran mujer que luce sus profundos valores humanos por donde este. “Estar ocupada es ser feliz” Y Jimena es feliz siempre. Felicitaciones equipo de Revista OCIO. Brillen! Para Jime y su bella madre.Abrazote con luz! Mery.

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