La escritora más exitosa del género romántico ya tiene fecha de lanzamiento para La Diana, su nueva novela. La cordobesa -que desde hace algunos años está radicada en Europa- se encuentra de visita en Argentina y, en entrevista con ella, hablamos del lanzamiento de su próxima novela.
“Desde que llegué a Buenos Aires tengo todos los fines de semana ocupados con las lectoras”, explica Florencia Bonelli, quien hace casi un mes regresó al país y cuya agenda de actividades incluye encuentros espontáneos, tés y la organización de los últimos detalles para el lanzamiento de su próxima novela La Diana, que saldrá este mes.

En 2019, Florencia Bonelli cumplirá 20 años de carrera literaria. Un sueño que comenzó en 1999 con Bodas de odio y que siguió con títulos como Marlene, Indias blancas, El cuarto arcano y muchos otros que la transformaron en una de las referentes más destacadas del género romántico.
Su fórmula parece sencilla: personajes inolvidables, de esos que se quedan en el corazón de los lectores, romances apasionados, erotismo y un marco histórico rigurosamente documentado. Pero de sencillo no tiene nada. Atrás hay trabajo, entrega y esa enorme vocación que la lleva a escribir cada día de su vida.

-Regresar a la Argentina significa necesariamente tener una agenda dedicada casi full time a las lectoras. ¿Cómo lograste construir ese vínculo tan cercano con ellas?
-Tengo todos los fines de semana ocupados con las lectoras, vine por dos meses y parece que el tiempo no alcanza.
La verdad es que con muchas de ellas tengo una relación muy cercana. Y todo eso comenzó en enero de 2003, cuando publiqué Marlene. En ese momento Miguel (mi esposo) me dijo: “¿Por qué no ponés tu dirección de mail, así las lectoras te escriben y te hacen una devolución”. Y así comenzó. En esa época no era algo tan común ese contacto directo con el lector, todavía no estaba todo esto de las redes.

Recuerdo que una de las primeras que me escribió fue Gloria Casañas (que en ese momento no había publicado aún). Ella había quedado fascinada con Bodas de odio y luego con Marlene. Le respondí y quedamos que cuando regresara a la Argentina nos íbamos a juntar. Y así fue, nos juntamos con ella y su hermana en el Café Tortoni.
Después los mails empezaron a llegar y siempre que yo hacía una presentación o una firma de libros le escribía a esas lectoras invitándolas y ellas iban. Todo comenzó de manera muy casera, muy intuitiva. Después cuando surgieron y explotaron las redes ahí se hizo algo más masivo.

-¿Hasta el día de hoy vos respondés los mails que te mandan las lectoras?
-Sí, a los mails los respondo yo. Después una amiga me creó mi Facebook y es ella quien lo administra y otra me creó Twitter. Luego, un poco por sugerencia de la editorial, abrí Instagram que también administro yo.

-Muchas veces en las presentaciones la gente se te acerca, te dice el nombre y de pronto vos recordás algo sobre lo que te escribió en algún momento. Es algo muy fuerte eso.
-Es que muchas veces, cuando me mandan un mail, me escriben cosas personales y algunas me emocionan, me tocan y no me las olvido. A veces hay lágrimas involucradas, aspectos íntimos o dolorosos de sus vidas, entonces lo recuerdo. Trato y me gusta acordarme de lo que me cuentan. El agradecimiento que yo siento por las lectoras es inmenso. El fenómeno del género romántico creció y se instaló gracias a ellas. Tenemos las lectoras que todo escritor sueña tener.

-Y si tenés que elegir entre hacer prensa o juntarte con lectoras, ¿qué priorizás?
-Reconozco a la prensa como algo necesario, valioso para mi carrera. De hecho hay periodistas con las que tengo un lindo vínculo. Pero en caso de tener que elegir siempre priorizaría a las lectoras.

-Cuando empezaste a escribir, ¿creías que podías llegar a construir una carrera como ésta?
-No, la verdad que no. Cuando empecé a escribir Lo que dicen sus ojos fue porque tenía esa historia adentro y la tenía que sacar. Llegaba de la oficina -trabajaba como contadora- y escribía hasta muy tarde. Y en un momento me di cuenta que ya no me gustaba ser contadora, lo que quería era ser escritora. Creo que ese fue el  momento en el que yo decidí hacer una carrera como escritora.

-¿Te quedan sueños por cumplir en el ámbito literario?
-En el ámbito literario no. Solo me queda el sueño de seguir escribiendo. Sin embargo siempre está el desafío de que la historia que voy a contar continúe cautivando al lector. A veces la inspiración, la creatividad se va complicando. Y ese desafío de contar algo nuevo es algo que siempre está presente.

-¿Hubo alguna novela que entregaste con inseguridad?
-No, he tenido la suerte de que cada vez que terminé una novela estuve satisfecha. Yo antes de escritora soy lectora. De hecho me defino como una lectora que escribe. Si siento que al leer el manuscrito de mi novela, esta me atrapa, entonces sé que voy por buen camino.

-¿Te ves escribiendo otros géneros?
-Tengo publicados dos libros para niños y la saga adolescente, aunque en esta última sigue siendo el amor el que mueve toda la historia. Pero no me veo en otros géneros.

-Y a la hora de leer, ¿leés solo romántico?
-A la hora de leer soy mucho más ecléctica, aunque mis favoritos son los románticos y el policial. También leo mucho para las investigaciones. A veces leo más para investigar que por esparcimiento.

-¿Tenés algún autor u obra clásica referencial, de esas que leés una y otra vez?
-Sí Jane Eyre de Charlotte Brontë, Orgullo y Prejuicio y Persuasión de Jane Austen y El árabe.

-Tus novelas tienen un fuerte contenido erótico, ¿cómo fue la decisión de imprimirle tanto componente sexual a las historias?
-Cuando yo era joven estaban todas esas novelas románticas del sello Vergara, la mayoría de autoras norteamericanas, que eran muy audaces en el tema erótico. Creo que de ahí me nutrí bastante.
Sin embargo mis primeros libros eran más tranquilos y una amiga mía, española, fue la que me incentivó a que le pusiera más erotismo a las novelas y yo me animé.

El cuarto arcano fue el libro en el que me liberé. Pero el erotismo era algo que tenía naturalmente a la hora de escribir.

-¿Cuál es el libro que más te costó escribir?
-La Diana, el que sale este año.
-Un personaje nacido en la saga Caballo de Fuego.
-Sí, a veces hay personajes secundarios que cobran una enorme importancia y en Caballo de Fuego ella no tiene un final feliz y creo que lo merecía. Pero no fue fácil escribir sobre La Diana porque tiene una historia muy dolorosa, muy fuerte, relacionada a la guerra de Bosnia. Saber todo lo que fue esa guerra, en especial para las mujeres, me causó un enorme dolor. Es un pueblo que sufrió mucho y que aún sufre. Y escribir este libro fue un camino de dolor que transité junto a mi personaje. Por momentos fue devastador
para mí.

-Respecto a esa cercanía que uno tiene con sus personajes, ¿con alguno te
identificaste más?
-Con Camila, de Nacida baja el signo del toro, y con Rafaela, de Me llaman Artemio Furia. Las dos son taurinas, como yo.

-¿Y cuál fue  personaje más detestable que tuviste que construir?
-Nunca puedo odiar a mis personajes ni siquiera al más detestable. De todas maneras creo que Gérard Moses, de Caballo de Fuego, podría ser uno, aunque en el fondo me daba un poco de lástima. Y otro que al que detesté bastante fue el primo de Artemio Furia porque tenía el que para mí es el peor defecto que puede tener una persona: la envidia.

-Y en cuanto a las parejas protagónicas, ¿tenés alguna preferida?
-No, las quiero a todas. Pero sí hay un personaje que es al que, tal vez, más protejo y que es Aitor de la Trilogía del Perdón. Aitor parece duro, oscuro, pero todo eso no es más que una coraza para ocultar su vulnerabilidad. Para mí es el más vulnerable de todos mis personajes.

-Cuando hacés una presentación estás horas firmando libros, venís a la Argentina y tenés una agenda llena de actividades con lectoras. ¿Cómo te llevás con la fama?

-No me estresa, porque tampoco me siento famosa. El ámbito de la literatura es muy acotado en Argentina, ojalá se ampliara. Pero lo cierto es que más allá de una u otra lectora no es que la gente me reconoce en la calle ni nada de eso.

 

Aquí hay dragones: la redención en el amor

Una mujer extraordinaria, que atraviesa la siniestra Guerra de los Balcanes en los años 90 del siglo XX, trata de luchar contra sus fantasmas y encuentra la redención en el amor.

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