Son once viajeras que pasaron de conocerse en EE. UU. trabajando como niñeras a ser amigas para toda la vida. Detalles de una amistad que echó raíces en el exterior y se profundizó creciendo juntas.

Por Sol Aguirre

Una familia sin fronteras

Once cordobesas, entre sus 18 y 20 años, despegaron del terreno local para ir en busca de un sueño: cruzar fronteras y conocer otras realidades. Tenían juventud y a eso le iban a sumar una amistad única. Juventud y amistad, una conjunción inolvidable.

Aunque la mayoría de ellas no se conocía de antemano, el mapa las unió en el destino final: Connecticut, EE. UU. Además, otro aspecto en común fue el trabajo que tuvieron durante casi un año completo en aquel 1998: la salida a la adolescencia las encontró siendo niñeras, lo que hizo que el grupo quedara bautizado como Las Nannies”.

Ese fue el primer trabajo de las once y lo que generó el punto de encuentro inicial. “Si bien algunas nos conocíamos de Córdoba, la mayoría nos hicimos amigas allá. Es una amistad que se inició hace casi 20 años atrás, pero que es inquebrantable y duradera”, explica Euge. El grupo de Las Nannies está conformado por Cecilia Quintana, Angelina Echenique, Toia Mendez, Cecilia Nores, Carolina Fernández, Cle Mendez, Pilar Cáceres, Euge Buteler, Luz Giraudo y María José Dominguez.

Crisis y nuevas experiencias creciendo juntas

“Estábamos todas en crisis por la edad que teníamos, por estar lejos de nuestras familias, y lo que hicimos fue armar nuestra propia familia amiga”, detalla Cecilia.

Connecticut es uno de los estados de mayor poder adquisitivo en EE. UU. Esto permitió que las familias que hospedaban y daban trabajo a Las Nannies les ofrecieran un buen sueldo y hasta el auto de la casa para que viajen. Los días off eran los domingos y lunes, cuando el grupo aprovechaba el tiempo libre y la movilidad para viajar juntas.

“Pudimos conocer distintas ciudades cosmopolitas, como New York, Boston, Washington, entre otras”, enumera Pilar. Después de vivir esta experiencia, la unión del grupo quedó demostrada en detalles. “Recuerdo que la familia con la que trabajaba me ofreció llevarme al Caribe de vacaciones con ellos. Yo me negué porque el viaje coincidía con el cumpleaños n.º 21 de Toia y quería pasarlo con Las Nannies. Además, era la primera vez que íbamos a poder hacer un brindis con alcohol porque hasta los 21 no te vendían bebidas alcohólicas”, recuerda Cecilia con mirada pícara de por medio.

“También allá vivimos la típica fiesta yanqui de película al estilo High School. Fue extraña y rara. Como la cultura estadounidense era muy diferente a la nuestra, otro de nuestros momentos de conexión fue hacer catarsis sobre las costumbres yanquis”, rememora Toia.

Uno de los denominadores comunes que caracterizó a todo el grupo durante la estadía en EE. UU fue el placer de reunirse para comer. “La comida era uno de nuestros máximos puntos de unión. Nos juntábamos siempre en el estacionamiento de la cafetería DunkinDonuts y, con donuts de por medio, pasábamos horas charlando y comiendo ahí. La gente del lugar nos miraba desconcertada por la extraña elección del lugar de reunión”, comenta Pilar. “Todas engordamos muchísimo, pero Euge era `la gorda mayor´ porque al final del viaje solo le entró un jean”, recuerda Cecilia.

Un hermetismo inquebrantable

Ese vínculo, que se inició cruzando fronteras, derivó en una inquebrantable familia de amigas hasta el día de hoy. ¿Cuál es el secreto de Las Nannies? “La aceptación. Generar una red de contención fuerte, hermética y estable, siendo muy sinceras y muy sensibles. Además, hemos atravesado juntas nuestro crecimiento y nuestras crisis. Nos hemos acompañado incondicionalmente en separaciones, pérdidas de embarazos y situaciones dolorosas”, considera Euge. “Siempre hemos estado al pie del cañón en todo. A eso le sumamos que no nos aburrimos nunca. Somos realmente pares”, comenta Cecilia. “Compartimos el sentido del humor y los valores”, afirma Pilar. “Somos un grupo muy hermético y nos priorizamos. En la mesa de luz, muchos tienen una foto de Dios, del marido… nosotras tenemos una foto de Las Nannies”, sintetiza Toia.

Hoy el grupo está dividido geográfica pero no emocionalmente. “Aunque Angelina y Cle viven en Buenos Aires, Cecilia en Miami y María José en Barcelona, siempre estamos conectadas por WhatsApp y las que están fuera de Córdoba son las que más conectadas están por la necesidad de reencontrarse con la esencia del grupo a pesar de la distancia”, detalla Pilar.

Sobre la experiencia en sí, todas acuerdan en que “fue el mejor momento de nuestras vidas y recomendamos vivir algo así”. A su vez, comentan entusiasmadas que “el año que viene se cumplirán 20 años de los inicios de nuestra amistad y  queremos festejarlo juntas en Nueva York. Sería otro sueño cumplido de Las Nannies”.

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