La palabra Eneagrama deriva del griego ennea gramma, que significa figura de nueve
lados. Está simbolizada por una estrella de nueve puntas inserta en un círculo que
representa el mundo y las puntas, las diferentes maneras de percibirlo. Actualmente,
el Eneagrama está considerado como uno de los sistemas de identificación de
personalidad más completos y sofisticados y es una herramienta psicológica
fundamental para el desarrollo personal, la inteligencia emocional, el conocimiento de
uno mismo y el de los que nos rodean. Patricia Cerutti, responsable de comunicación
de Consultores de Empresas, nos reveló las claves para entender y adentrarnos en el
mundo del Eneagrama

Por Cheche Caudana

1 ¿Por qué es importante conocer el Eneagrama?
El Eneagrama es una herramienta poderosa que permite conocernos en profundidad, aprender sobre la estructura de la personalidad y transformar nuestro modo de relacionarnos. Desde el comienzo de nuestra vida, durante el desarrollo de nuestra personalidad, nos encontramos con interrupciones a nuestra propia esencia y desarrollamos defensas que luego se estructurarán como rasgos de carácter. Esta herramienta nos lleva a detectar el modo en que esas defensas se han estructurado y propone un camino de apertura hacia un vivir más pleno.

2 ¿Ha tomado más visibilidad en los últimos tiempos?
En realidad, esta herramienta tiene una vigencia que se mantiene desde hace muchos años. Si bien el origen del Eneagrama se pierde en el tiempo, esta propuesta de conocimiento nace de una elaboración occidental llevada a cabo por Oscar Ichazo que fue maestro del Dr. Claudio Naranjo, quien realizó una síntesis de ese trabajo. También, fue nutrida por autores como Richard Riso, Helen Palmer, Russ Hudson, A. H. Almaas o Dhiravamsa. Dicha elaboración occidental se basa en ideas anteriores de origen místico y oriental que beben de las fuentes del sufismo y con las que Gurdjieff ya trabajó.
Asimismo, hizo su aporte a esta disciplina y a su aplicación en occidente la Orden Jesuita de la Iglesia Católica, pero es el Dr. Naranjo quien la incorpora como herramienta en el mundo de la psicología, principalmente la Gestalt, lo que provocó que se perdiera en ese proceso un poco de su halo esotérico o místico y se destacara su orientación al autoconocimiento y a la relevancia de la influencia en los vínculos humanos.

3 ¿Cómo podemos sacarle provecho a nivel personal, social y empresarial?
Si entendemos que el Eneagrama es un mapa de la personalidad, útil como camino
autoconocimiento y, por tanto, de crecimiento personal (la principal utilidad a nivel individual), sería interesante reflexionar a qué nos referimos cuando hablamos de autoconocimiento, que es un término que hoy representa la aspiración de muchas disciplinas.
El autoconocimiento es el resultado de un proceso reflexivo mediante el cual la persona adquiere noción de sí misma, de sus cualidades y características. Saber quiénes somos y cuál es el sentido de nuestra existencia ha sido un tema que ha ocupado al hombre desde la más temprana etapa de la humanidad.
El Eneagrama es una herramienta que nos ayuda a detectar cuáles son nuestras máscaras con las que nos relacionamos con los otros y con el mundo para poder “ser” la persona que la lleva.
A nivel social y empresarial el impacto es el mismo, ya que las organizaciones son formadas por personas que viven en un medio social y en ese plano, la propuesta del Eneagrama como herramienta es de autoconocimiento, de desarrollo personal y vincular. Desde ese lugar, se generan sociedades más compasivas y humanas porque al poder comprender cuál es el sufrimiento del otro, que deriva de sus aprendidos mecanismos de defensa, nos permite empatizar más fácilmente y lograr una convivencia más armónica.
El autoconocimiento está directamente relacionado con el autodesarrollo, el aprendizaje, el
liderazgo y la autoestima dado que una persona necesita conocerse para desarrollarse. Al
conocerse y comprometerse con su autodesarrollo, aumenta su autoestima y el liderazgo personal y así impacta positivamente en todas sus relaciones y sus interacciones con otros.
Además, el reconocimiento crítico y objetivo de lo que somos nos permite construir un plan a partir de nuestras fortalezas y talentos, enfocados en lograr la satisfacción integral en nuestra vida. De esta forma, en el mundo sucederán cambios a nivel social fundamentados en los valores y principios éticos universales.
El Eneagrama es un recurso que nos puede generar más luz y conciencia sobre lo que somos, lo que hacemos con lo que somos y cómo nos vinculamos.
“No podemos tener una sociedad sana si no está compuesta por individuos conscientes. Las
crisis del mundo no son más que crisis de conciencia” Dr. Claudio Naranjo.

4 ¿Cuáles son los eneatipos?
El Eneagrama propone nueve tipos básicos de personalidades o caracteres que están
representados como los vértices de un Eneagrama y se conocen como eneatipos. El círculo del Eneagrama representa al mundo y los vértices significan las miradas que cada eneatipo tiene de ese mundo.
También, explica los vínculos entre estas formas de ser, abordando las relaciones humanas y las des/afinidades e interacciones entre los distintos tipos de carácter. Además, expone por qué suelen caernos bien determinados tipos de personas o rechazamos a otras o nos son más bien indiferentes.
Cada tipo de personalidad posee un mapa de características que denotan patrones de
pensamiento, sentimiento y comportamiento. Un breve detalle de las particularidades de cada eneatipo puede ser el siguiente:

ENEATIPO I Son personas perfeccionistas que transforman su ira en normas, leyes o
estudios, pues no la consideran una cualidad perfecta. Buscan la perfección y hablan en
términos de lo que está bien y lo que está mal sin claroscuros, ellos lo tienen claro. Son
rígidos, estructurados, autocríticos y críticos. En su estado más sano, consciente y maduro,
son tolerantes y muy éticos.
ENEATIPO II Son personas que seducen para sentir que el otro los necesita. Dan fingiendo no esperar, pero precisan agradecimiento y tienen poca tolerancia al rechazo. Necesitan ser vistos. Se sienten especiales. Pueden ser invasivos e intervenir en la vida de otros. También tienen poca tolerancia a la frustración. En su estado más sano, pueden ser
realmente altruistas y desapegados.
ENEATIPO III “Yo soy lo que hago” es su eslogan de vida. Se desarrollan en función de
gustar al resto de personas. La vanidad se traduce en la importancia de la imagen que
proyectan a los demás y la importancia de su autoimagen, de gustarse a sí mismos. El
gustar los aleja de sí mismos y puede provocar una distancia afectiva. Están muy
identificados con su trabajo y suelen conseguir lo que se proponen, brillando en ello desde
la eficacia. Tienen una gran habilidad social. En su estado más sano, son sinceros y muy
productivos.

ENEATIPO IV Están pendientes de los demás y creen que nunca tendrán aquello de lo que
carecen. Tienen una autoimagen pobre y se concentran en el sufrimiento, conectados a lo
que les falta, a su carencia. La carencia eclipsa su valía. En su estado más sano, son
empáticos y muy creativos.
ENEATIPO V Necesitar poco es uno de sus lemas. Amantes del conocimiento, intuitivos y
sabios, los observadores de la vida por antonomasia, se caracterizan por la avaricia porque
no saldrán de su escondite hasta estar bien seguros de que tendrán suficiente energía. Dan
poco por miedo a ser pedidos después. Buscan la autosuficiencia. Tienden a aislarse, son
tímidos y reservados. En su estado más sano, son desapegados y generosos.
ENEATIPO VI Su fijación es el miedo. Suelen imaginar siempre los peores escenarios.
Buscan la autoridad y el poder al mismo tiempo que huyen de ello. Fingidores de
autoconfianza, ocultan un profundo miedo por lo que les pueda pasar. En su estado más
sano, son valientes, leales y muy buenos compañeros.
ENEATIPO VII Huyen del presente, planificando múltiples futuros, y lo hacen
constantemente. Son la gula de experiencias en la vida, insaciables. Como no se quieren
perder nada, profundizan poco. Máscara de alegría, evitan el sufrimiento en todas sus
formas y son fóbicos al dolor o a lo desagradable. En su estado más sano, pueden estar
muy presentes y se comprometen, son muy animadores, capaces de disfrutar del presente
como nadie.
ENEATIPO VIII Imparten justicia (a su modo). Dividen el mundo entre fuertes y débiles. Su fijación es la lujuria o el exceso; tienen mucha autoconfianza, van por la vida necesitando ser fuertes y prevalecer sobre las circunstancias. Fuerte personalidad y defensores de “los suyos”. En su estado más sano, son protectores y ayudan al otro de forma magnánima y aportándole fuerza. Accionan con o sin miedo.
ENEATIPO IX Los frena la pereza. Sobreadaptativos a los demás, su adaptación para evitar el conflicto los aleja de sus deseos, gustos y necesidades. Se funden con el entorno y les cuesta mucho expresar sus necesidades. Entienden todas las opciones y es muy difícil
discutir con ellos, pues evitan como pueden el conflicto. En su estado más sano, son muy
buenos mediadores y se adaptan calmando los extremismos.

5- ¿Cómo podemos identificar nuestro eneatipo y cuál es el camino que debemos seguir después para sacarle provecho?
Lo ideal es hacerlo a través de un proceso de autoobservación de la mano de un facilitador
que pueda ir acompañando el descubrimiento de cuáles son estás máscaras que
mencionamos, para que pueda ir emergiendo el verdadero Ser. Es un proceso cuyo objetivo final es siempre ir ampliando nuestros propios límites, sin descartar lo que nos sirve, pero acercándonos cada vez más a nuestra esencia y a la posibilidad de nuevas formas, más auténticas y elegidas, de vivir nuestra vida.

Identificar nuestro eneatipo es el inicio de un camino, donde vamos retirando las capas de
una cebolla, dejando más cerca de la superficie nuestra verdadera esencia y fortaleciendo
nuestros vínculos para que sean cada vez más reales.
Esta herramienta es de gran utilidad a nivel organizacional, no solo empresarial, sino también en ámbitos educativos o en cualquiera donde estén interactuando personas.

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