Clara Naum, reconocida coach internacional en inteligencia emocional, compartió con nosotras su sabiduría sobre el empinado camino del perdón: el proceso, las posibilidades y el efecto de lo que define como “el arte de dejar ir al dolor”.
Por Sol Aguirre/ tw: sol_aguirre

-Como especialista en la temática, ¿qué es para vos el perdón?
-Es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos para poder liberarnos. Lejos de volvernos débiles por perdonar, nos fortalecemos.

-¿Por qué crees eso, que se considera al perdón como debilidad?
-La gente muchas veces dice “no voy a perdonar porque si perdono estoy permitiendo todo” y de una u otra forma sienten que lo hacen como protección. “Si perdono es que todo va a pasar de nuevo, estoy permitiendo que algo suceda nuevamente”. La gente piensa que perdonar es aprobar y no es así. Perdonar es aceptar lo que nos sucede o sucedió, sabiendo que no lo podemos cambiar. No quiere decir que nos guste, tampoco que tengamos que dejar que nos hagan cualquier daño. Pero podemos aceptar y tomar una decisión diferente, que venga de nuestro empoderamiento interno o directamente ir por un camino separado a una situación o persona que nos perjudica.

-Al principio mencionabas al perdón como un poder liberador. ¿Por qué produce ese efecto?
-Porque nos libera de una carga interna que nos está haciendo mal a nivel mental, espiritual o físico. La persona que nos engañó o nos desilusionó de una u otra forma, está viviendo adentro nuestro gran parte de nuestro tiempo. Si estamos decididos a liberarnos de esa carga, nos fortalecemos.

-Uno de tus libros se llama El perdón como camino a la liberación y la felicidad. ¿En qué sentido perdonar puede estar vinculado con la idea de felicidad?
-Hay una cita que se le atribuye al budaísmo que plantea lo siguiente: la falta de perdón es como tener una piedra, un carbón bien caliente en la mano, con la intención de tirárselo a otro. ¿A quién le quema? Obviamente a quien sostiene la piedra.
Perdonar es el arte de dejar ir el dolor. El que deja ir es el que se beneficia y hay beneficios
secundarios y colaterales.

-¿En qué se manifiestan esos beneficios?

-Pensemos en alguien o algo que nos produzca una emoción totalmente dolorosa. ¿Adónde la llevamos? En la mayoría de los casos, ese malestar se traslada al cuerpo o a emociones negativas como el rencor, el odio, el enojo. El no perdonar te produce resentimiento, te limita y te paraliza.
Pero si vivimos esa emoción dolorosa desde un lugar de compasión, aceptando que no me gustó, que sufrí muchísimo, que fui víctima, pero sin continuar viviéndola desde el lugar de víctima, eso nos beneficia porque nos saca de un lugar traumático. Quiere decir que desde un lugar interno empoderado ya no lo dejo a ese resentimiento vivir adentro de mi corazón y tomo la acción correspondiente, para tener la mejor relación posible con esa emoción.
Y el efecto positivo se siente en el cuerpo, en el ánimo, en el modo de pararse frente a lo que nos afectó para que deje de ser un malestar recurrente. Si trabajamos sobre el perdón, eso va a durar hasta el último momento de nuestras vidas. Estoy convencida de que es “el detox del alma”.

-¿Cuál es el primer paso para lograr ese “trabajo” sobre el perdón?
-Empezar a creer en el poder que puede tener sobre nosotros la capacidad de perdonar. Debemos saber que la posibilidad de perdonar está dentro nuestro, tiene su propio proceso y ese es el inicio del camino, un camino que se transita de diferente manera según las experiencias que cada ser humano tuvo.
Este primer reconocimiento empieza a activar las cosas que tenemos irresueltas interiormente. También hay que tener presente que el perdón es una capacidad universal, no religiosa. Depende de nuestra decisión. Hay que tener la fuerza interior para hacerlo.

-¿Hay distintos tipos de perdón?
-Sí. Para perdonar solemos poner muchas condiciones. “Voy a perdonar solo si cambia, solo si me pide perdón, etcétera”. Ese es el perdón condicional. Si nos amamos y nos permitimos amar, la base es poder perdonar a los demás y perdonarnos a nosotros mismos, saliendo de ese lugar de juicio. De todos modos, incluso el perdón condicional trae beneficios, porque es un paso importante.
También existe el perdón incondicional, que es el perdón completo. No quiere decir que al que me engañó le estoy diciendo “volvé a hacerlo”. Significa decidir sobre ese malestar, a veces siguiendo en contacto con esa persona pero desde otro lugar, a veces tomando caminos separados.
Y también está el autoperdón, que implica otro proceso interno movilizador.

-¿Qué pasa si, aún reconociendo el malestar que nos produce una situación o una persona, consideramos que es imperdonable?
-Si algo para nosotros es imperdonable, debemos pensar en por qué quedamos atados a esa situación. Esto no es una obligación, es una decisión y por eso lo considero un proceso. Si no lo hace por la otra persona, es importante hacerlo por uno mismo, para sentirnos más en paz, en armonía. Es el GPS que te manda al corazón de vuelta. Esto es una práctica espiritual, para mí es el camino a un despertar espiritual. Si no estamos dispuestos conscientemente a eso, hay que ver la manera en la que podemos abordarlo. Por ejemplo, tuve una paciente que es sobreviviente del holocausto. A ella tan solo pronunciar la palabra perdón era algo que la alteraba. Entonces lo asociamos a otras palabras. Esto demuestra que no hay una forma específica de transitar ese camino y que tampoco podemos juzgar la forma de recorrerlo.

El perdón como camino a la liberación y felicidad
Este libro es un proceso guiado que te enseñará cómo, con la herramienta del perdón, se puede lograr la sanación espiritual, psicológica y física. A través de provocativas preguntas, cautivantes historias de la vida real y el “Proceso de las 3 F”, descubrirás tu propio camino hacia lo que la autora considera “una vida de verdadera liberación y felicidad”. A su vez, Clara admite: “Las enseñanzas en este libro te ayudarán a cambiar la ruta de la desesperación, dolor y resentimiento por una de aceptación y paz interior”.

Sobre Clara Naum
Clara es una coach ejecutiva, que trabaja tanto con empresas, como con personas individuales. Los programas de coaching que ofrece son adaptados a las necesidades de cada empresa o cliente, con el propósito de lograr alcanzar un alto nivel de productividad y al mismo tiempo reducir el nivel de estrés y de conflictos.
Obtuvo su Maestría en Psicología Espiritual en la Universidad de Santa Mónica, EEUU, donde también obtuvo su postgrado en Coaching. Cuenta con diplomas en Sociología, Negocios y Negocios Internacionales. Con anterioridad se desempeñó como contadora pública nacional (UNC) en Argentina, profesora y disertante en diversos foros.
Además de su práctica profesional, Clara dedica parte de su tiempo al trabajo voluntario, desde hace más de nueve años, en la galardonada organización Freedom to Choose, que lleva estos principios de prácticas vivenciales a las mujeres y hombres en prisión en algunas de las cárceles de máxima seguridad de los Estados Unidos.

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